Si quiero, vivo. Si no quiero, no.


Querer es poder, dicen.

Vivir es poder, digo.

Querer vivir, vivir queriendo,

son los dos caminos, que se escapan de la misma carretera.

De mi depende si quiero seguir, no

depende todo de lo que pueda pasar.

Y claro que cuesta doblar cada esquina,

a veces me cuesta más volverme a doblar

a mi mismo.

Así en soledad, parece fácil:

si quiero, vivo.

Si no quiero vivir,

si no quiero, no.

Los días pasarán sin dejar ningún sabor,

y los observaré pasar absorto, sin vivir ninguno de ellos.

Leeré los titulares de lo que se sucede,

pero me quedaré sin ganas de leer la letra

mediana, la letra pequeña.

Vivir, vivir de verdad, es cuestión de querer,

y de querer hacerlo.

Rodear en un abrazo cerrado cada instante,

también es un acto, que hay que decidir,

que hay que querer.

Abrazar la vida rodeando los momentos,

vivir los abrazos,

querer los momentos,

es una fácil cuestión,

porque querer es fácil,

no querer, no.

Mejor vivir queriendo, creo yo.