Me pasa también


Si, a mi también me pasa,

me pasa también que a veces

no se dónde colocar mis latidos.

Un día algunos de ellos se me quedaron enganchados

de alguna sonrisa,

de la única sonrisa que se atrevió a presentarse.

En otra ocasión unos pocos de mis latidos se toparon

con una decisión por tomar, que les sonrojó,

después de haberles helado la sangre.

Si, a mi también me pasa que muchas veces no se

elegir un buen título

para esa canción que suena con insistencia en mi cabeza,

en mi pecho,

en las esperas más sinceras.

Y también pasa a menudo que uno piensa que debe ser el único

que tiene que ocultar

que sospecha estar viviendo la vida de otro,

como quien abre el paquete que el mensajero le trajo a otra persona

que se ausentó.

Y una y otra vez ocurre que los latidos se me suceden,

en una espera. Se me suceden los latidos mientras espero,

que el mensajero traiga un paquete en el que mi nombre esté escrito

en letras grandes, amables, redondas..

Si, a mi me pasa. Me pasa que estoy yendo, en alguna dirección,

sea la que sea. Y me pregunto también si será más importante ir o saber dónde

se va.

Y me respondo que ir. Y parpadeo porque no paro de preguntarme porqué no me pregunto

a dónde llegar.

Si, a mi también me pasa que me fijo en ti. Me fijo y observo,

y se me olvida dónde dejé los últimos latidos,

se me olvida donde los dejé olvidados,

dónde los dejé dormidos,

quizá porque no me importe ya el lugar

sino haberlos o no haberlos

sentido.