Nadie es perfecto


Ni siquiera aquellos a los que más admiramos

tienen completa su colección de virtudes.

A todos nos falta,

mucho o poco,

casi siempre mucho.

Menos mal, porque lo que a mi me falta

seguramente,

lo tienes tú.

Y es posible que pase lo mismo al revés.

 

Cuando esas piezas encajan,

se produce un leve sonido en cada pecho

que de manera sostenida,

se sigue oyendo durante un momento casi eterno.

Nadie es perfecto,

aunque lo sueñe,

insospechadamente,

no necesita serlo, porque no lo puede ser.

Nadie espera ser aquello que no es.

Todo el mundo sueña ser lo que vive en los demás,

con ellos.

Pero nadie es capaz de sostener un suspiro eternamente.

Cuando expiro después de cada anhelo,

me quedo solo,

cojo, herido, completo.

Sabiendo al fin que, tras mil accidentes que me han cosido tres mil

cicatrices,

de nuevo, haya pasado lo que haya pasado,

soy mi mejor versión,

la que puedo ofrecer,

la que tienes a tu disposición.