Sobre las pasiones


Después de unos cuantos días donde el gris ceniza predominaba, vuelve la temporada de colores.

Si, quizá el sol haya contribuido a que todo parezca más vivo, más lleno de vida.

O quizá me tocaba volver a sentir que todo lo que tengo por delante merece la pena ser recorrido. Vamos, que uno no es que sólo tenga ganas de continuar. Es que uno tiene unas ganas locas.

Cuando esto ocurre, uno siente en mayor medida que va dirigiendo sus días y no al revés.

Si, uno afronta cada día sintiendo algo cercano a la certeza de que seguramente todo irá bien. Si, en esos momentos, tengo a la sensación de que me acostaré por la noche habiendo vivido más de un momento que ha merecido realmente la pena.

Y hoy creo haber entendido que cuando el manto gris ceniza lo cubre todo es porque estoy vacío de pasiones.

Madre mía, que pedazo de sentencia.

Pero es cierto. Eso sí, conviene explicar qué es esto de las pasiones.

Está claro que cada uno construye sus pasiones alrededor de distintas cosas. De ahí las maravillosas diferencias entre cada uno de nosotros.

Los motivos, objetos y personas sobre las que giran mis pasiones son particulares, íntimos. Pero los sentimientos que componen dichas pasiones serán muy parecidos a los de todo el mundo.

La intensidad con la que uno los vive, y la honestidad con los mismos es otra diferencia que también me define.

Si. Uno puede vivir las cosas, vivirlas con pasión, apasionarse e incluso decidir apasionarse.

Se trata de distintos niveles de intensidad en el apasionamiento, y estar en uno u otro puede ocurrir porque uno toma conciencia de lo positivo de apasionarse y decide conscientemente que pasar al siguiente nivel sólo le traerá beneficios.

Me apasiona la música, me apasiona estar con los míos, me apasiona la sinceridad de un momento emocionado, me apasiona la risa, la sonrisa, me apasiona esa persona especial, me apasiona ver crecer a mi hijo, me apasiona recordar todo lo bueno en compañía..

Me apasionan muchas cosas.

Y la pasión por seguir apasionándome con las mismas cosas y con las mismas personas u otras que vendrán le da sentido a cada mañana.

Esta certeza es absolutamente necesaria. Y conviene que me la recuerde cada día.

Me apasionan muchas cosas. Tengo muchas pasiones. Y vivir con pasión es lo que le da sentido a vivir incluso los momentos más ingratos.

La pasión es un combustible absoluto.

Sentir la pasión, de cualquier tipo, intensamente, engancha y nos obliga a seguir, hasta cuando uno le encuentra difícilmente el sentido a hacerlo.

Siempre hay y habrá alguien o algo con lo que apasionarse.

Estar atento y apartar el manto gris es lo que hay que seguir haciendo.

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